Atravesar un conflicto de custodia o denunciar violencia familiar es uno de los momentos más desgastantes y vulnerables para una persona. En medio de la tensión legal, la principal preocupación suele ser la estabilidad y protección de las hijas e hijos. Para que un juez en materia familiar tome decisiones informadas y objetivas, la ley recurre a la psicología forense. El dictamen pericial es la herramienta técnica encargada de evaluar la dinámica familiar, medir secuelas psicológicas y determinar el bienestar superior de los menores involucrados.
El impacto del dictamen en casos de violencia familiar
La violencia familiar no siempre deja huellas físicas visibles; en la mayoría de los casos, las secuelas más profundas son de carácter emocional y psicológico. La evaluación pericial en esta área permite:
- Identificar secuelas invisibles: Determinar la existencia de daño emocional, trastorno de estrés postraumático o dinámicas de manipulación psicológica.
- Evaluar el riesgo: Aportar elementos objetivos sobre la severidad del conflicto para establecer medidas de protección oportunas.
- Esclarecer la veracidad del testimonio: Evaluar la consistencia del relato sin revictimizar a las personas afectadas.
Evaluación de la idoneidad parental en disputas de custodia
Determinar con quién deben residir los hijos o cómo fijar un régimen de visitas requiere un análisis riguroso de las competencias parentales. El perito forense no juzga intenciones, sino evidencias psicológicas del cuidado y la vinculación afectiva.
